Serguéi Koniónkov
/1874-1971/
Serguéi Koniónkov, un escultor profundamente influenciado por su amor por la clase trabajadora y la cultura popular, estudió en prestigiosas instituciones de arte y participó activamente en la Revolución Rusa de 1905, creando obras de arte que celebraban a los héroes revolucionarios. Las esculturas de Koniónkov daban vida a personajes de cuentos de hadas rusos, epopeyas y creencias campesinas, a menudo talladas en madera al estilo de los artesanos populares tradicionales. También exploró temas inspirados en la antigüedad y la música, y creó paneles monumentales y decorativos.
Después de la Revolución de Octubre, Koniónkov desempeñó un papel significativo en el plan de propaganda monumental de Lenin, diseñando una placa conmemorativa para la Muralla del Kremlin. Pasó muchos años en el extranjero, produciendo retratos de figuras notables como Lenin, Chaliapin, Gorki, Pavlov, Einstein, Dostoevsky, Pushkin y Tolstoy. Al regresar a Moscú, se centró en retratar al pueblo soviético, incluyendo científicos y trabajadores de las granjas colectivas, y contribuyó a obras monumentales en Petrozavodsk y Moscú. El autorretrato de Koniónkov expresaba la idea del artista soviético como creador de belleza e inspiración para el pueblo. Dedicó sus últimos años a crear retratos de Lenin. El trabajo de Koniónkov, que combinó la modernidad con las ricas tradiciones del arte ruso, le valió un reconocimiento generalizado.