Vladímir Borovikovski
/1757-1825/
Vladímir Borovikovski fue un artista especializado en pintura de retratos y pintura eclesiástica. Aprendió a pintar de su padre, un cosaco y miembro menor de la nobleza, pero su carrera despegó en San Petersburgo, donde fue apoyado por un grupo de figuras literarias que fueron sus mecenas. Bajo su influencia, su concepto de la pintura de retratos maduró y se convirtió en un maestro destacado. La obra más famosa de Borovikovski fue su retrato de Catalina II, que marcó la primera aparición del sentimentalismo en la pintura.
Durante la década siguiente, las imágenes de Borovikovski se volvieron más complejas y psicológicamente ambiguas, y el sentimentalismo se manifestó plenamente. Creó algunas de sus mejores obras durante este período, incluyendo el Retrato de Maria Ivanovna Lopukhina. Borovikovski estaba preocupado por la cuestión del deber moral cristiano y buscó un mayor esclarecimiento moral al convertirse en miembro de una logia masónica y una secta mística, ambas las cuales finalmente lo decepcionaron. A pesar de esto, sus estudiantes lo describieron como un hombre de gran generosidad de espíritu.